Agua y energía: diseñar hoy el futuro que queremos

Retos, oportunidades y el papel de las renovables en una gestión hídrica responsable

El agua es, probablemente, uno de los recursos más determinantes del siglo XXI. Su disponibilidad condiciona la vida, la agricultura, la industria, la salud de los ecosistemas y, cada vez más, también la transición energética.

En un contexto marcado por periodos de sequía, una mayor irregularidad de las precipitaciones y una creciente competencia entre los distintos usos del agua, avanzar hacia un modelo energético sostenible debe ir acompañado de una gestión responsable y eficiente de los recursos hídricos.


«La transición energética y la transición hídrica no pueden plantearse por separado.»


En esta entrada abordamos algunos de los principales retos relacionados con el agua

Las alternativas de suministro, desde la reutilización y regeneración hasta la desalación, cómo integramos la gestión hídrica en nuestros proyectos y  el papel que pueden desempeñar las energías renovables para avanzar hacia modelos de gestión más eficientes y resilientes.

En nuestros proyectos de energía fotovoltaica e hidrógeno verde, trabajamos para que cada instalación se adapte a las características del territorio y para que el agua forme parte del diseño desde las primeras etapas.


1. El agua en un contexto de estrés hídrico

España presenta una elevada exposición a los efectos de la escasez de agua y de la variabilidad climática. Las proyecciones disponibles apuntan a cambios en la disponibilidad de los recursos hídricos y a una mayor relevancia de los episodios de sequía, lo que refuerza la necesidad de mejorar la eficiencia y la capacidad de adaptación en la gestión del agua [1].

El problema no responde a una única causa, sino a la combinación de diferentes factores:

  • Cambio climático: aumento de las temperaturas, modificación de los patrones de precipitación y mayor frecuencia e intensidad de determinados episodios extremos.
  • Presión sobre los recursos: en determinadas zonas, las extracciones pueden superar la capacidad de recuperación natural de las masas de agua.
  • Competencia entre usos: abastecimiento urbano, agricultura, industria, ecosistemas y nuevos usos asociados a la transición energética deben convivir dentro de un recurso limitado.
  • Pérdida de calidad: contaminación, alteraciones hidromorfológicas e intrusión salina en determinadas zonas pueden reducir la disponibilidad efectiva del recurso.

Este escenario hace necesario plantear los nuevos proyectos desde una perspectiva territorial e hídrica, no únicamente energética.

La pregunta ya no es solo cuánta agua necesita un proyecto, sino también de dónde procede, qué calidad tiene, qué alternativas existen, cómo se utiliza y qué ocurre con ella después.

2. Diversificar las fuentes: reutilización interna, regeneración y desalación

Una gestión sostenible del agua pasa por diversificar las fuentes de suministro y utilizar cada recurso de acuerdo con la calidad que realmente se necesita.

No existe una única solución válida para todos los territorios. La alternativa más adecuada depende de la disponibilidad del recurso, las características de la masa de agua, la calidad requerida, la ubicación del proyecto, las infraestructuras existentes y el marco regulatorio.

  • Reutilización Interna de aguas:

La primera fuente de agua adicional suele estar dentro del proceso

En nuestros proyectos estudiamos la posibilidad de reutilizar corrientes internas del propio proceso, reduciendo consumos y favoreciendo la recuperación de aquellas corrientes cuya calidad permita su reutilización.

La reutilización dentro de la propia instalación permite cerrar ciclos, reducir necesidades de captación y mejorar la eficiencia global del sistema.

  • Agua regenerada

Cuando hablamos de agua regenerada damos un paso más.

Se trata de agua residual previamente depurada en las estaciones de depuración que recibe tratamientos adicionales destinados a alcanzar la calidad necesaria para un uso concreto RD Real Decreto 1085/2024 [2]. La tecnología permite, de esta forma, dar una segunda vida al agua antes de que continúe su ciclo.

El agua regenerada puede convertirse en una herramienta especialmente relevante en territorios sometidos a estrés hídrico, al permitir reducir la presión sobre determinados recursos superficiales y subterráneos.

La clave está en disponer de infraestructuras capaces de recoger, depurar y regenerar el agua con garantías sanitarias y ambientales.

Las ciudades crecen y, con ellas, aumentan los caudales de aguas residuales que deben ser recogidos, tratados y gestionados. Las infraestructuras de saneamiento y depuración deben ser capaces de asumir este crecimiento y garantizar la eficacia de la depuración.

Y, allí donde sea viable, debemos plantearnos algo más:

¿Por qué limitarse a depurar el agua para devolverla al medio cuando puede ser posible regenerarla y darle un nuevo uso?

Agua desalada

Otra alternativa es la desalación de agua de mar o agua salobre mediante tecnologías como la ósmosis inversa.

La desalación permite incorporar una fuente adicional que reduce la dependencia de los recursos hídricos continentales y puede resultar especialmente interesante en territorios sometidos a una elevada presión sobre estos recursos.

Uno de los principales aspectos ambientales asociados a esta tecnología es la gestión de la salmuera generada durante el proceso. Su impacto depende, entre otros factores, de las características de la descarga, del medio receptor y de la solución adoptada para su gestión y disposición [3].

Por ello, la desalación debe plantearse desde el diseño de forma integrada, analizando tanto el consumo energético como la gestión del rechazo y las características del medio receptor.

Al mismo tiempo, los avances tecnológicos están permitiendo mejorar progresivamente la eficiencia energética de los procesos de desalación [4].

Y aquí aparece una conexión especialmente interesante entre agua y energía:

las energías renovables pueden contribuir a producir el agua necesaria para determinados usos reduciendo la huella asociada a su consumo energético.

La clave, por tanto, no está en elegir una única fuente, sino en combinar soluciones de acuerdo con la realidad hidrológica de cada territorio.

Agua y energía dejan así de ser dos retos independientes para convertirse en parte de una misma solución.

3. Agua y transición energética: un binomio inseparable

En el caso del hidrógeno verde, el agua constituye una materia prima necesaria para la electrólisis. Desde el punto de vista estequiométrico, son necesarios aproximadamente 9 litros de agua por cada kilogramo de hidrógeno producido.  Sin embargo, las necesidades reales de agua de una instalación son superiores y dependen de su configuración, de la tecnología empleada y de los diferentes usos auxiliares y corrientes asociadas al proceso.

El balance hídrico debe considerar no solo el agua que entra directamente en el electrolizador, sino también los tratamientos necesarios para alcanzar la calidad requerida, los rechazos de ósmosis inversa, purgas, operaciones de limpieza, refrigeración y otros consumos auxiliares.

Por eso, antes de desarrollar un proyecto de hidrógeno y su generación renovable asociada, es necesario responder a preguntas como:

¿Cuál es la disponibilidad real del recurso?

¿En qué estado se encuentra la masa de agua?

¿Existe estrés hídrico en la zona?

¿Qué calidad tiene el agua disponible?

¿Puede utilizarse agua regenerada?

¿Es viable una solución basada en desalación?

¿Qué tratamientos serán necesarios?

¿Cómo se gestionarán los rechazos, purgas y demás corrientes generadas?

¿Cómo se integra el proyecto en la dinámica hidrológica local?

En el hidrógeno verde, el agua adquiere una relevancia adicional: garantizar su disponibilidad, calidad y gestión desde las primeras fases es también garantizar la viabilidad y resiliencia del proyecto a largo plazo.

En fotovoltaica, los consumos directos de agua son generalmente reducidos frente a otras actividades, pero la implantación territorial debe considerar igualmente aspectos como la escorrentía, los drenajes naturales, la erosión o la inundabilidad.

Por eso, en nuestros proyectos, el agua no es un recurso accesorio. Es un eje de diseño.

4. Cómo integramos nuestras plantas en el territorio

La sostenibilidad de una instalación energética no depende únicamente de la energía que produce. También depende de cómo se relaciona con el territorio en el que se implanta. Por eso, cada proyecto ya sea fotovoltaico o de hidrógeno verde debe partir de un conocimiento adecuado del medio físico y, dentro de él, de la dinámica del agua.


  1. Entendemos el territorio. Analizamos cuencas y subcuencas, masas de agua superficiales y subterráneas, cauces, zonas de drenaje y la dinámica natural de la escorrentía
  2. Anticipamos los riesgos. Identificamos posibles zonas inundables, puntos de acumulación, procesos erosivos y otros elementos que puedan condicionar el diseño de la instalación. Estado de las masas de agua. Evaluación de los niveles piezómetros en el tiempo.
  3. Diseñamos respetando los flujos naturales. El objetivo es minimizar la alteración de los recorridos naturales del agua e integrar soluciones de drenaje que permitan mantener, en la medida de lo posible, el funcionamiento hidrológico del terreno.
  4. Elegimos la fuente adecuada. Analizamos las diferentes alternativas disponibles en cada emplazamiento: reutilización interna, agua regenerada, recursos superficiales o subterráneos cuando exista disponibilidad y garantía, desalación o suministro de red, siempre dentro del marco de las autorizaciones correspondientes.
  5. Cerramos los ciclos siempre que sea posible. El diseño del proceso incorpora también las corrientes de rechazo, purgas y aguas de lavado, buscando su recuperación o reutilización cuando técnica y ambientalmente sea viable y evitando generar vertidos innecesarios

5. El medio hídrico: prevenir, minimizar y gestionar

Cualquier actuación sobre el territorio puede generar interacciones con el medio hídrico. La clave está en identificarlas desde las primeras fases y diseñar medidas que permitan prevenirlas o minimizarlas.

Durante la construcción, los principales riesgos pueden estar relacionados con el movimiento de maquinaria, excavaciones, compactación del terreno o posibles arrastres de sedimentos y contaminantes.

Por ello, la planificación de las obras debe incorporar medidas específicas de protección del medio hídrico, como la correcta gestión de las aguas residuales, el control de sedimentos, la protección de las zonas de drenaje y la adecuada ubicación de zonas auxiliares, acopios y maquinaria.

Durante la operación, el objetivo es mantener el funcionamiento natural de la escorrentía y evitar afecciones innecesarias sobre cauces, masas de agua y zonas de drenaje.

La gestión del agua debe acompañar al proyecto durante todo su ciclo de vida: desde el diseño y la construcción hasta la operación y, finalmente, el desmantelamiento.


6. Renovables y agua: diseñar para convivir con el territorio

Nuestro enfoque es claro: producir energía limpia debe ir acompañado de una utilización responsable de los recursos naturales. Por eso:

Priorizamos la eficiencia y la reutilización interna siempre que sea técnicamente viable.

Analizamos el uso de agua regenerada como alternativa de suministro cuando existe disponibilidad y resulta adecuada para el proyecto.

Evaluamos soluciones de desalación alimentadas con energía renovable en territorios donde esta alternativa puede contribuir a reducir la presión sobre los recursos continentales.

Diseñamos las plantas fotovoltaicas teniendo en cuenta la dinámica natural del agua, minimizando la alteración del terreno y manteniendo los drenajes naturales.

Integramos la gestión de las corrientes generadas por los procesos de tratamiento, buscando su recuperación y reutilización cuando sea posible.

Trabajamos desde las primeras fases con las administraciones y agentes del territorio, porque la gestión del agua requiere una visión compartida y de largo plazo.

La transición energética solo será verdaderamente sostenible si también es hidrológicamente responsable.


I+D+I para avanzar hacía nuevos modelos de gestión de agua y energía

Nuestro compromiso con la innovación también nos lleva a participar en proyectos que buscan transformar la relación entre agua y energía [5].

Un ejemplo es nuestra participación en HYLIOS (proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea – NextGenerationEU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), dentro de la convocatoria de Proyectos de Colaboración Público-Privada 2022), un proyecto que nace con el objetivo de promover un cambio de paradigma en el sector del tratamiento de aguas residuales, en la producción de hidrógeno y en la minimización del consumo en energía.

La iniciativa plantea transformar las actuales Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), tradicionalmente concebidas como instalaciones consumidoras de energía y generadoras de residuos, en infraestructuras energéticamente eficientes capaces de valorizar los recursos.

En concreto, HYLIOS trabaja en el desarrollo de nuevas soluciones para la generación sostenible y eficiente de hidrógeno y oxígeno verde mediante la división fotocatalítica del agua, utilizando aguas residuales depuradas.

El futuro del hidrógeno no pasa solo por producir energía renovable, sino también por encontrar nuevas formas de valorizar el agua y los recursos que ya tenemos.


Nuestro compromiso con la innovación también nos lleva a participar en proyectos que buscan transformar la relación entre agua y energía [5].

Un ejemplo es nuestra participación en HYLIOS (proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Unión Europea – NextGenerationEU, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), dentro de la convocatoria de Proyectos de Colaboración Público-Privada 2022), un proyecto que nace con el objetivo de promover un cambio de paradigma en el sector del tratamiento de aguas residuales, en la producción de hidrógeno y en la minimización del consumo en energía. La iniciativa plantea transformar las actuales Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), tradicionalmente concebidas como instalaciones consumidoras de energía y generadoras de residuos, en infraestructuras energéticamente eficientes capaces de valorizar los recursos.

En concreto, HYLIOS trabaja en el desarrollo de nuevas soluciones para la generación sostenible y eficiente de hidrógeno y oxígeno verde mediante la división fotocatalítica del agua, utilizando aguas residuales depuradas.

El futuro del hidrógeno no pasa solo por producir energía renovable, sino también por encontrar nuevas formas de valorizar el agua y los recursos que ya tenemos.


Conclusión

El agua es el hilo que conecta territorio, energía y futuro

En un contexto de mayor presión sobre los recursos hídricos, las energías renovables deben formar parte de la solución sin generar nuevas presiones innecesarias sobre el agua.

Esto implica cambiar la forma de plantear los proyectos. No se trata únicamente de calcular cuántos metros cúbicos necesitamos. Se trata de preguntarnos qué agua necesitamos, de dónde puede proceder, cómo podemos utilizarla de forma más eficiente, qué podemos recuperar y qué ocurrirá con ella después de utilizarla. La reutilización, la regeneración, la desalación, la eficiencia y la recuperación de corrientes son piezas diferentes de una misma estrategia: hacer más circular y resiliente la gestión del agua.

Porque el futuro energético que queremos construir necesita también un futuro hídrico sostenible. Diseñar hoy pensando en el agua es diseñar mejor el futuro.


Referencias

[1] Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO, 2026). Evaluación del impacto del cambio climático en los recursos hídricos y sequías en España. Actualización AR6. https://ceh.cedex.es/web/Evimpacambclim2026.html

[2] Real Decreto 1085/2024, de 22 de octubre, por el que se aprueba el Reglamento de reutilización del agua. https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2024-21701

[3]AEDyR – Asociación Española de Desalación y Reutilización. Información técnica sobre desalación, ósmosis inversa y gestión de salmueras.  https://www.industriaquimica.es/noticias/20251220/pildora-video-informativa-aedyr-salmuera-mas-alla-vertido

[4] AEDyR (2025). La desalación ha reducido su consumo energético un 90 % en 50 años. https://aedyr.com/aedyr-subraya-que-la-desalacion-ha-reducido-su-consumo-energetico-un-90-en-50-anos/

[5] HYLIOS – Ansasol, información del proyecto y participación de Ansasol. https://ansasol.com/innovacion-en-energias-renovables/


Vanesa Domínguez

Dpto. Técnico de Desarrollo de Proyectos División H2
ANSASOL